Llanto de clóset Las ganas de llorar a los 33 se multiplican por el mismo número; después calculas el inverso y al resultado le sacas la raíz cuadrada; todo ésto para que la dirección de las lágrimas, en lugar de dispararse hacia afuera, se derramen para adentro.
Llanto de clóset
Las ganas de llorar a los 33 se multiplican por el mismo número; después calculas el inverso y al resultado le sacas la raíz cuadrada; todo ésto para que la dirección de las lágrimas, en lugar de dispararse hacia afuera, se derramen para adentro.